Empapado de cisterciense catalán

Aprovechando unas cuantas horas que he tenido libres durante el puente de la Constitución, he visitado una de las maravillas dejadas por la orden del Císter en Cataluña: El convento de Santes Creus. No hay palabras para describir la belleza del entorno y del monasterio. Entre estos muros se respira paz.
Un sólo consejo, no dejéis de fijaros en las columnas y en sus capiteles. Son preciosos. Si queréis ver una serie de fotos, debéis pinchar sobre la imagen.

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